Introducción
Educación
horizontal
Liderazgo
compartido
Trabajo
en equipo.
Características de
los equipos de alto desempeño.
Estimular la
formación continua de los equipos de gestión educativa
Referencias
bibliográficas
El presente trabajo
pretende ser una guía para favorecer y hacer posible la puesta en marcha de un
trabajo más interactivo entre todos los actores del quehacer educativo y
organizacional. En especial, se trata de impulsar cambios en las formas y los
criterios de trabajo de los responsables de la gestión.
De alguna forma, intenta responder a las siguientes preguntas
en relación a los temas horizontalidad, liderazgo compartido y trabajo en
equipo abordando inquietudes en relación a : ¿Qué son? ¿Cuáles son sus
fortalezas? ¿Qué ofrece esta perspectiva de pensar los ámbitos de trabajo? ¿Qué
consideraciones hay que tener en cuenta para su puesta en marcha y desarrollo?
Y, finalmente, ¿cómo puede promoverse y organizarse a lo interno?
La capacidad de liderar
es uno de los componentes clave de un modelo de desarrollo educativo y
organizacional. En este sentido, el crecimiento del liderazgo tiene que ver con
la adquisición de habilidades, de capacidades para gestionar y facilitar un
cambio tanto productivo como duradero en la escuela y las organizaciones. Una
forma particular de liderazgo que genera y mantiene la mejora , es aquella que
se enfoca en el aprendizaje organizacional y que invierte en una comunidad de
padres, maestros, estudiantes, trabajadores y directivos.
Los principios de horizontalidad tienen su fundamentación en varias
teorías empíricas o científicas y en varias teorías axiológicas o filosóficas,
es decir, en cómo actúan y aprenden los seres humanos y cómo deberían proceder
y aprender.
El principio de horizontalidad debe entenderse como una relación entre
iguales, una relación compartida de actitudes, de responsabilidades y de
compromiso hacia logros y resultados exitosos.
Las principales características de la horizontalidad andrológica están
referida fundamentalmente al hecho de que el facilitador y el participante
están en igual condición al poseer ambos la adultez y la experiencia.
La horizontalidad es una relación social que implica, como su nombre lo
sugiere, una superficie plana sobre la cual comunicarse. La horizontalidad
necesariamente supone la aplicación de la democracia directa y el esfuerzo por
alcanzar consensos, procesos en los que se intenta que todo mundo sea
escuchado. La horizontalidad es una nueva manera de relacionarse, basada en una
política afectiva, y en contra de todas las implicaciones de los “ismos”.[1]Es
una relación social dinámica. No es una ideología o un programa político que
deba ser cumplido para crear una nueva idea o sociedad. Es una ruptura con esa
clase de maneras verticales de organizarse y relacionarse, y es una ruptura que
es una apertura.
La horizontalidad es una práctica o propuesta organizacional
que implica desarrollar o incentivar un poder de decisión o de participación
más o menos igualitario entre los individuos que conforman una organización. La
horizontalidad es opcional para una organización y busca una mayor interacción
en el grupo para potenciar el liderazgo y la innovación.
El terminó horizontalismo apareció formalmente como consigna
dentro de los movimientos radicales que surgieron de la crisis de la Argentina en 2001,
donde se reivindicaba la participación en igualdad. La horizontalidad es un
mundo vivo, que refleja una experiencia en constante cambio. Meses después de
la rebelión popular, muchos participantes del movimiento comenzaron a hablar de
sus relaciones como horizontales para describir las nuevas formas de toma de decisiones.
La horizontalidad desde un punto de vista psicológico, se
puede concebir el aspecto interno o caracterológico de esta como una suerte de
receptividad y apertura al otro. Nos referimos a una propensión íntima a la escucha y
el diálogo, a la inclusión del
prójimo y la tolerancia.
Es la actitud mental que resulta imprescindible para el diálogo auténtico. Porque
resulta casi imposible que el diálogo ocurra sin una apertura al otro, que parte de la íntima convicción, en los niveles
más profundos de la psique, de que el otro vale, de que puede aportarnos algo.
La horizontalidad organizacional, es definida como un modelo de gestión donde se eliminan los mandos jerárquicos para constituir compromisos de equipos
(comunicación democrática) y donde la cúpula de decisión se desmantela para dar
paso a la cogestión, aprovechando así la
experiencia compartida de los miembros.
Las empresas de tipo horizontal impulsan el crecimiento deltalento
humano dada su dinámica interna y sus redes de equipos especializados. Existen
especialistas en este tipo de estructura que se han dedicado a su estudio y
conformación, y para ellos la gestión horizontal es un método transfuncional de
administración cuyo eje estructurador son los procesos medulares de la organización,
y donde los recursos se trasladan de manera natural a su uso más eficiente
de forma que el trabajo que no aporta valor añadido desaparece. Plantan que
aunque la organización se horizontaliza no pierde su jerarquía, simplemente se
trabaja con equipos con atribuciones, capacidad y responsabilidad y una
dirección orientada hacia procesos.
La organización horizontal es un modelo de gestión donde
prevalece la democracia y no la autocracia. En ella conviven los equipos
humanos en plena comunicación de consultas e información y no de mando y
respuesta. En ella se promueve la auto gestión y la cogestión, la
participación en el negocio y la cooperación instantánea, se eliminan las
parcelas de poder y las cúpulas de decisión; donde la gente potencializa sus competencias.
En fin, la integración de todos estos aspectos estimula las
competencias y desarrolla mayor valor agregado en un ambiente de inteligencia
inter técnica y neogerencial. La organización horizontal también genera en su
dinámica de trabajo nuevas competencias. -
Las organizaciones horizontales tampoco son la eficienciaabsoluta
en la administración de empresas, pero presentan mayor ventaja comparadas con
las organizaciones piramidales. Los equipos rinden aún más y la eficacia
gerencial se multiplica, la inteligencia organizacional se desarrolla a través
de la inspiración, la intuición y la corresponsabilidad del talento humano,
porque existe más libertad para crear e innovar.
Educación
horizontal
Supone considerar a todos los actores del proceso
educativo como iguales en su dignidad y derechos, aunque entre ellos haya roles
diferenciales.
Que exista horizontalidad en la educación supone diálogo
abierto, cooperación y tolerancia, sin que nadie se considere más ni menos que
el otro, primando el respeto por cada uno como persona diferente y valiosa.
No significa esto que el docente no
sea la autoridad del aula, sino descartar el autoritarismo, y que el respeto
hacia el maestro se base en una relación de confianza y de reconocimiento de
él, como guía, en atención a que es ejemplo de rectitud y saber.
El educando no es menos que el
maestro, sino que está en una faz de formación, no sabe lo que sabe el maestro,
y con su guía aprenderá seguramente mucho, pero la idea no es que aprenda lo
que el maestro sabe, sino que sea creativo, que siga averiguando, que logre
transformar la sociedad en la que vive en pos del progreso no solo material,
sino también moral. Y para ello debe dejarse al alumno libertad (dentro de
ciertos límites que no lo dañen a o a otros) y no considerarlo un ser que debe
limitarse a reproducir y obedecer.
Liderazgo
compartido
El liderazgo distribuido
o compartido ha alcanzado cierta popularidad en los años recientes. Muestra de
ello es la actual diversidad de la literatura que examina y respalda este
concepto. En esa variedad, sin embargo, hay una concepción más o menos común:
el liderazgo compartido reconoce que hay múltiples líderes y se centra en la
interacción de los participantes más que en las acciones independientes de
quienes tienen roles de orquestadores. Además, se ocupa de las prácticas de
liderazgo y de cómo este influye en la mejora organizativa y de instrucción
escolar. Según Harris (2008), la teoría del liderazgo distribuido reconoce que
muchas personas tienen el potencial de
ejercerlo, pero la clave del éxito es la manera en que se facilita esta
capacidad.
En el núcleo del concepto
está la idea de que el liderazgo no es exclusivo de una sola persona. La idea
de que, en lugar de ser un fenómeno estático, posee una propiedad fluida. Por
lo que es fundamental tratar de entenderlo no a través de las acciones de
líderes individuales, sino, más bien, como una entidad dinámica de la
organización. Como Spillane, Halverson y Diamond (2004) sugieren, el liderazgo
compartido se constituye a través de la interacción de los líderes, los
maestros y la situación, ya que influyen en la práctica educativa. Este modelo
de liderazgo implica una redistribución del poder, un realineamiento de la autoridad,
así como la creación de condiciones que impulsen a las personas a trabajar y
aprender juntas, construyendo el conocimiento significativo; todo lo cual
conduce a un propósito compartido. El liderazgo no debe ser, por tanto, un rol
asignado solo a aquellos con el cargo de director, sino una dinámica entre
individuos dentro de la organización. Dicho rol está separado de la persona, y
refleja la dinámica creada a partir de un propósito compartido con la comunidad
escolar.
De acuerdo con Leithwood
et al. (2006), hay dos condiciones necesarias para una distribución de
liderazgo exitosa. Primero, el liderazgo necesita ser asignado a aquellos que
tienen el conocimiento o la experiencia requerida para llevar a cabo las tareas
de líder. Segundo, el liderazgo distribuido efectivo debe coordinarse
ineludiblemente de alguna manera planificada.
En la aplicación de
liderazgo se brindan oportunidades para que las personas trabajen juntas de
manera colaborativa. Las escuelas que mejoran se caracterizan por un clima de
colaboración y de compromiso colectivo que resulta directamente de la
discusión, el desarrollo, el diálogo en la investigación y el aprendizaje entre
quienes trabajan en dichos recintos educativos. En tales escuelas, el liderazgo
se distribuye y la mejora surge de una búsqueda interna de significado,
relevancia y conexión. Barth (2000) habla acerca de crear una comunidad de
aprendices donde el objetivo primordial de la institución educativa sea
aumentar la capacidad de generar liderazgo para el crecimiento y desarrollo
colectivo.
Este tipo de liderazgo impulsa la
agilidad, creatividad y racionalidad ya que alienta a todos los miembros de la
organización a poner en marcha sus ideas en vez de esperar la autorización de
sus superiores para poder accionar en ciertos ámbitos.
}
Es por ello que es
necesario contribuir proactivamente para desarrollar nuevos líderes, así las
personas no tendrán dificultades para conformar un networking de liderazgo
compartido.
El modelo de
liderazgo compartido puede ser utilizado como agente temporal para completar un
cambio, sin intenciones de mantenerlo en forma permanente como parte de la
estructura. Es decir que puede ser utilizado mientras sucede la transición
únicamente. Más adelante los individuos retoman sus responsabilidades según se
defina la nueva estructura.
Es probable que los
intentos por encontrar la teoría infalible sobre el liderazgo sean
improductivos. Lo mismo ocurriría si se desea saber la definición exacta sobre
ser líder.
Existe una corriente
sobre liderazgo concebido como un ímpetu individual, una visión heroica que
equivale a una jefatura sobre estructuras organizativas, las cuales, bajo esta
visión, permanecen prácticamente sin cambios, equiparando el estatus, la autoridad
y el puesto. Por el contrario, uno de los hallazgos más congruentes de estudios
recientes sobre liderazgo efectivo es que la autoridad no necesita ubicarse en
la persona del líder, sino que puede dispersarse dentro de la escuela u otro
tipo de organización. Esto implica una reconfiguración de las relaciones de
poder dentro de la institución a medida que las distinciones entre seguidores y
líderes comienzan a menguar. También abre la posibilidad de que los docentes se
conviertan en líderes y colaboradores del cambio, no meramente receptores, al
igual para los alumnos.
Trabajo
en equipo.
La confianza es la forma
más elevada de la motivación humana. Stephen R. Covey
El término equipo deriva
del vocablo escandinavo skip, que alude a la acción de "equipar un barco".
Trabajar en equipo es
el esfuerzo integrado de un conjunto de personas para la realización de un
proyecto. Trabajar en equipo implica la coordinación de 2 a más personas
orientadas para el alcance de objetivos comunes. Cada miembro debe aportar para
la realización de una parte del trabajo.
Un equipo de trabajo
tiene como base un objetivo, un marco normativo y una identidad definida.
Grupo de trabajo y equipo
de trabajo. Hay trabajos que se realizan en grupo, pero que no pueden ser
considerados como trabajos realizados en equipo. Es éste un tema que merece
nuestra reflexión. Un equipo se construye a través de unos procesos, que
permiten a sus miembros adquirir una serie de competencias (un saber hacer y un
saber comportarse).
El grupo de trabajo, en
cambio, está dirigido por una persona líder que es especialista en el trabajo
que realiza el grupo, que tiene un poder institucional en el grupo y distribuye
las tareas entre los miembros del grupo. Normalmente, los miembros del grupo de
trabajo reconocen a la persona líder un poder institucional, un poder de
experto y un poder de modelo o de referencia en el trabajo que realiza el grupo.
Los miembros del grupo de trabajo tienen una relación de dependencia con
relación a la persona líder.
De alguna forma, el
concepto evoca al conjunto de personas que realizan juntas una tarea o cumplen
una misión; su uso supone también la existencia de un grupo de personas que se
necesitan entre sí y que se "embarcan" en una tarea común.
El trabajo en equipo es
una modalidad de articular las actividades laborales de un grupo humano en
torno a un conjunto de fines, de metas y de resultados a alcanzar. El trabajo
en equipo implica una interdependencia activa entre los integrantes de un grupo
que comparten y asumen una misión de trabajo.
Trabajar en equipo,
requiere la movilización de recursos propios y externos, de ciertos
conocimientos, habilidades y aptitudes, que permiten a un individuo adaptarse y
alcanzar junto a otros en una situación y en un contexto determinado un
cometido.
Mientras el trabajo en
equipo valora la interacción, la colaboración y la solidaridad entre los
miembros, así como la negociación para llegar a acuerdos y hacer frente a los
posibles conflictos; otros modelos de trabajo sólo dan prioridad al logro de
manera individual y, por lo tanto, la competencia, la jerarquía y la división
del trabajo en tareas tan minúsculas que pierden muchas veces el sentido,
desmotivan a las personas y no siempre han resultado eficientes.
El trabajo en equipo se
caracteriza por la comunicación fluida entre las personas, basada en relaciones
de confianza y de apoyo mutuo.
Se centra en las metas
trazadas en un clima de confianza y de apoyo recíproco entre sus integrantes,
donde los movimientos son de carácter sinérgico. Se verifica que el todo es
mayor al aporte de cada miembro. Todo ello redunda, en última instancia, en la
obtención de resultados de mayor impacto. Los equipos son un medio para
coordinar las habilidades humanas y generar con acuerdo respuestas rápidas a
problemas cambiantes y específicos.
A partir de este origen
etimológico, y por extensión, puede decirse que trabajar en equipo implica la
existencia de:
- un objetivo, una finalidad o una meta
común;
- un grupo de personas comprometidas con esa
convocatoria;
- un grupo de personas con vocación de
trabajar en forma asertiva y colaborativa;
- una convocatoria explícita generadora de
intereses movilizadores y de motivaciones aglutinante
- la construcción de un espacio definido por un saber-hacer colectivo (espacio donde se pueden identificar situaciones problemáticas, juzgar oportunidades, resolver problemas, decidir acciones, llevarlas a cabo y evaluarlas)
- una comunicación fluida entre los miembros
del equipo y su entorno;
- una instancia efectiva para la toma de
decisiones;
- una red de conversaciones, comunicaciones
e intercambios que contribuyen a concretar una tarea; y
- un espacio de trabajo dotado de las
capacidades para dar cuenta de lo actuado.
En síntesis, un equipo
está constituido por un conjunto de personas que deben alcanzar un objetivo
común mediante acciones realizadas en colaboración.
Características de
los equipos de alto desempeño.
- Coherencia en valores básicos: responsabilidad, tolerancia a la diversidad y solidaridad.
- Claridad sobre la finalidad del trabajo
- Capacidad para concentrarse y generar acciones alternativas
- Persistencia para alcanzar las metas, a la vez que flexibilidad y creatividad para buscar los caminos adecuados.
- Capacidad para asumir compromisos y para desarrollar la confianza en sus propias fuerzas
- Tenacidad frente a los obstáculos y el avance en pequeños pasos.
- Audacia para alcanzar lo que se desea enfrentando desafíos.
- Clima de confianza para alcanzar los procesos de trabajo.
- Capacidad para reconocer y operar en los conflictos, logrando acuerdos negociados.
- Capacidad para detenerse a examinar cómo se está haciendo el trabajo, aprendiendo de cada experiencia.
- Capacidad de dar cuenta de los resultados de su acción.
- Capacidad para comunicar esos resultados a diferentes públicos y actores.
- Capacidad para trabajar con recursos limitados y aprovecharlos al máximo.
- Capacidad para transferir experiencias propias y tomar experiencias de otros.
El equipo de trabajo es
parte de las nuevas concepciones organizacionales. El conjunto de las personas
que lo integran va generando un modo particular de hacer las cosas a través del
cual se va constituyendo como tal. Entre las principales potencialidades que
tiene el trabajo en equipo es que produce una potente red de relaciones e
interacciones que termina consolidando un liderazgo colectivo con responsabilidad
y compromiso. Para ello se requiere confianza mutua, comunicación fluida,
sinceridad y respeto por las personas, permitiendo superar los inevitables
enfrentamientos entre los distintos puntos de vista y la inacción.
Los equipos de trabajo de
alto desempeño son capaces de asumir los conflictos y resolverlos de forma
constructiva convirtiéndolos en una herramienta de su propio crecimiento.
A modo de cierre conviene
apuntar dos cuestiones: por un lado, los equipos no son un fin en sí mismo, son
apenas una herramienta para abordar o resolver algún problema o cumplir un
determinado objetivo. Por otro, reconocer las potencialidades del trabajo en
equipo que favorece una mayor integración y especialización e impulsar
alternativas de acción estimulando, entre otras cuestiones:
- la ampliación del compromiso y la
responsabilidad,
- el aumento de los logros,
- el acuerdo sobre los parámetros de
calidad,
- la resolución de más problemas,
- la toma decisiones más eficaces,
- una mayor flexibilidad,
- una ampliación del poder creativo y la
autonomía, y
- el aumento del sentido de los sujetos en
su desempeño.
Estimular la
formación continua de los equipos de gestión educativa
La generación de un
proceso de capacitación continuo y adecuado a las características del trabajo y
de los sujetos involucrados se constituye en uno de los presupuestos básicos
para la promoción de un profesionalismo colectivo. Esto alienta la formación de
los equipos de gestión en competencias significativas para la impulsión de políticas
integrales, tomando en consideración que estos están integrados por sujetos
adultos con amplia experiencia en el área.
Este postulado de la
formación y capacitación continua de los equipos de conducción lleva a
considerar un conjunto de competencias exigidas a sus miembros; y al mismo
tiempo requiere que los dirigentes educativos hagan extensivo el desarrollo de
estas competencias a otros actores de los procesos educativos: supervisores,
directivos de instituciones escolares, docentes entre otros.
Conclusión
La capacidad de liderar
es uno de los componentes clave de un modelo de desarrollo organizacional o educativo. En este sentido,
el crecimiento del liderazgo tiene que ver con la adquisición de habilidades,
de capacidades para gestionar y facilitar un cambio tanto productivo como
duradero en las organizaciones o en la escuela, atendiendo hacia donde este
contextualizada. Existen una serie de elementos vinculados al desarrollo del liderazgo
organizacional o educativo que deben ser estudiados, entre esos elementos tenemos:
la horizontalidad, el liderazgo compartido y el trabajo en equipo los cuales
hemos detallados en el presente trabajo
El principio de
horizontalidad debe entenderse como una relación entre iguales, una relación
compartida de actitudes, de responsabilidades y de compromiso hacia logros y
resultados exitosos.
La horizontalidad en termino organizacional es definida como un modelo
de gestión donde se eliminan los mandos
jerárquicos para constituir compromisos
de equipos (comunicación democrática) y donde la cúpula de decisión se
desmantela para dar paso a la cogestión, aprovechando así la experiencia compartida de
los miembros. Las empresas de tipo horizontal impulsan el crecimiento deltalento
humano dada su dinámica interna y sus redes de equipos especializados.
Las principales características de la horizontalidad andrológica están
referida fundamentalmente al hecho de que el facilitador y el participante
están en igual condición al poseer ambos la adultez y la experiencia requerida,
lo cual le permite aprender al uno del otro.
Así mismo, se entiende además que el liderazgo compartido
reconoce que hay múltiples líderes y se centra en la interacción de los
participantes más que en las acciones independientes de quienes tienen roles de
orquestadores. Además, se ocupa de las prácticas de liderazgo y de cómo este
influye en la mejora organizativa y de instrucción escolar.
Este tipo de liderazgo se
brinda oportunidades para que las personas trabajen juntas de manera
colaborativa. Este tipo de liderazgo impulsa la agilidad, creatividad y
racionalidad ya que alienta a todos los miembros de la organización a poner en
marcha sus ideas en vez de esperar la autorización de sus superiores para poder
accionar en ciertos ámbitos.
La horizontalidad y el liderazgo compartido son elementos esenciales
para el fundamento del trabajo en equipo, lo que es el esfuerzo
integrado de un conjunto de personas para la realización de un proyecto.
Trabajar en equipo implica la coordinación de dos a más personas orientadas
para el alcance de objetivos comunes.
Un equipo de trabajo
tiene como base un objetivo, un marco normativo y una identidad definida.
Referencias
bibliográficas
https://horizontal.mx/horizontalidad-y-territorio-sitrin/
https://www.academia.edu/33527265/HACIA_LA_ORGANIZACI%C3%93N_HORIZONTAL_EN_LAS_EMPRESAS
ttps://conceptodefinicion.de/educacion-horizontal/.
https://www.eoi.es/blogs/reneeduardomancia/2012/06/18/el-liderazgo-compartido/
http://www.poznerpilar.org/biblioteca/modulo09.pdf
Comentarios
Publicar un comentario